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Las tres edades, per Gustav Klimt

Cómo pasar del horario de verano al horario escolar

Llega septiembre y los niños/as vuelven a la escuela, lo que significa un cambio repentino en el horario. Este cambio en el horario escolar es una fuente secreta de alegría para los padres y madres cansados de las largas vacaciones escolares. Los días de verano son también de descanso para los niños. Después de un largo año escolar muchos padres y madres son laxos con los horarios de acostarse. Pero con la vuelta al colegio las normas del sueño se vuelven más rígidas y a muchos niños/as les cuesta adaptarse. En determinadas situaciones, el reajuste a los horarios escolares después de las vacaciones de verano puede causar que los niños/as duerman menos. Esto puede producir un bajo rendimiento escolar, mayor riesgo de obesidad, trastornos de la conducta y otros problemas de salud mental.

Todos tenemos un ciclo natural del sueño que se conoce como el ritmo circadiano, es nuestro reloj interno. Este reloj interno regula cosas como la temperatura corporal, el apetito y nuestros ciclos de sueño.

niño durmiendo




Pero cuando nuestro ritmo no está en sincronía con el exterior hay dificultades para conciliar y mantener el sueño. Estas dificultades son más importantes en los/las adolescentes, que tienen diferentes requerimientos de sueño que los adultos.

Las actividades diurnas (escuela, deportes, trabajos, tareas, amigos) de un/a adolescente van desde las 8 de la mañana hasta las 10 de la noche.

Una vez que han terminado, simplemente no se pueden dormir inmediatamente. Es necesario un poco de tiempo para relajarse, que a menudo está interrumpido por mensajes de las redes sociales. Antes de que muchos adolescentes se dan cuenta, el día ha terminado y es casi es la hora de levantarse y hacerlo todo de nuevo.

  1. Las horas de sueño que su hijo necesita dependen de la edad. Los niños/as en edad preescolar necesitar alrededor de 11 a 13 horas de sueño cada noche, los niños/as de hasta 12 años de edad necesitan 10 a 11 horas de sueño y los/las adolescentes necesitan alrededor de 8, 5 a 9,5 horas.

  2. Cree un ambiente de sueño agradable. El dormitorio debe ser eso: un espacio para dormir. Los equipos eléctricos como computadoras, televisores y videojuegos crean distracciones que suelen ser más atractivas que dormir para los niños. Deberían estar colocados fuera de la habitación durante el año escolar. El dormitorio debe ser oscuro y silencioso.

  3. Esté preparado. Comience las normas alrededor de dos semanas antes. De esta manera, cuando empiecen las clases, su hijo estará acostumbrado al nuevo horario. Establezca reglas para los niños/as más pequeños y consejos para chicos/as mayores. Como norma, limite el tiempo de televisión y hágale participar en actividades relajantes en una zona poco iluminada antes de dormir. Ambas reglas pueden ayudar a entrar en un ritual nocturno que facilite los hábitos de sueño.

  4. Suprima las siestas. Si su hijo/a adolescente o en edad escolar ha tomado el hábito de la siesta en verano, comience a retirarle la práctica ahora. Las siestas por la tarde tienen una tendencia a hacer retrasar la hora de dormir, lo que puede crear problemas durante el curso escolar.

  5. Celebre el buen hábito del sueño. En los niños más pequeños, los refuerzos positivos como pequeños privilegios adicionales pueden ayudar a conseguir que su hijo se vaya pronto a la cama. El refuerzo positivo funciona también para los niños/as mayores y los/las adolescentes, pero a estos últimos explíqueles los efectos físicos y biológicos que dormir poco puede tener sobre ellos, como un mayor riesgo de depresión y aumento de peso.

Modificado de Boston Children's. Agosto 2012

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